Por Mariela Castañón
Osmin Ricardo Tobar Ramírez fue separado de su familia en 1997 cuando tenía siete años y posteriormente fue dado en adopción irregular. Su caso fue presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que condenó al Estado de Guatemala en 2018 por adopción irregular.
Nuestras Historias entrevistó a Tobar Ramírez, ante el anuncio del Consejo Nacional de Adopciones (CNA) de reactivar las adopciones internacionales de niñas y niños, después de 18 años de cierre por las irregularidades cometidas contra un promedio de 35,000 menores de edad, cuyo costo osciló entre $35,000 a $40,000 cada uno, según el “Informe sobre actores involucrados en el proceso de adopciones irregulares en Guatemala a partir de la entrada en vigor de la Ley de Adopciones”, de la extinta Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).
Este anuncio coincide con la presentación del documental “Fuimos Comprados”, producido por la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (Copadeh), como parte de las medidas de reparación ordenadas por la sentencia de la CIDH del caso Ramírez Escobar y otros vs. Guatemala para preservar la memoria, dignificar a las víctimas y promover la no repetición de estos hechos.

Foto: Ministerio de Cultura y Deportes. Presentación del documental «Fuimos Comprados», en julio pasado.
Tobar considera que antes de iniciar las adopciones internacionales, el CNA y el Estado en su conjunto, deben escuchar a los ahora adultos que fueron adoptados irregularmente, no solo para reconocer el dolor causado y reencontrarlos con sus familias, sino también para evitar que las adopciones internacionales se conviertan de nuevo, en un negocio que benefició económicamente a las estructuras criminales que comercializaban a niños y niñas.
De acuerdo con el CNA, actualmente 428 niños han sido declarados adoptables; el 92% integra el grupo de niños en adopción prioritaria, es decir: niños mayores de 6 años, grupos de hermanos, adolescentes, menores de edad con discapacidad y condiciones médicas especiales.
Nuestras Historias: ¿Qué opina del anuncio del CNA sobre la reactivación de las adopciones internacionales?
Osmin Tobar: La idea de abrir las adopciones internacionales me preocupa a mí y a muchos adoptados. Guatemala ya vivió una etapa oscura por corrupción, tráfico de menores, que beneficiaban a quienes ganaban dinero, nunca hubo interés por el bienestar de los niños.
Aunque hoy existan nuevas leyes no se borra lo que pasó ni el miedo de que pueda repetirse. Además, cuando hay demanda, hay riesgos. Antes de reactivar las adopciones debemos preguntarnos ¿existen condiciones para que la historia no se repita?
Nuestras Historias: ¿Qué aspectos considera que las autoridades deben tomar en cuenta para abrir las adopciones internacionales?
Osmin Tobar. Están tomando una decisión sin tener mucho contexto de lo que van a hacer. Deberían esforzarse más por encontrar familias dentro de Guatemala, porque faltan programas, apoyo e incentivos a las familias que quieren adoptar. A los niños se les debe permitir mantener sus tradiciones, su idioma, la comunidad es muy importante. En mi caso, perdí mi idioma, mi cultura, mi infancia.
Además, no creo que tengan un sistema para monitorear a los niños que dan en adopción. Por un caso que conocimos, sabemos que el CNA solo tiene a una persona trabajando en estos procesos. ¿Cómo van a viajar los trabajadores sociales a Estados Unidos, por ejemplo?
Por mi experiencia y la de otros, sé que una vez un niño se va de Guatemala, no lo monitorean o no escuchan sus voces cuando denuncian maltrato porque no quieren que esas historias salgan a luz. Yo conozco muchos adoptados que sufrieron violencia sexual de los mismos padres adoptivos, maltratos o como si fueran juguetes, se cansaron de ellos y los entregaron a un sistema de protección.
También hay bullying en la escuela por el idioma, el color de piel, los rasgos físicos y los padres adoptivos no están ahí para defender a los niños.

Foto del Centro por la Justicia y Derecho Internacional (Cejil). En la imagen Osmin, junto a otro niño.
Nuestras Historias: Su caso llegó hasta la CIDH y hubo una sentencia en 2018 ¿Cómo se sintió?
Osmin Tobar: Fue importante el día que fui a la Corte en 2018, porque me di cuenta que no era solo mi historia, también era la historia de mis papás y de 35,000 niños que me apoyan, que caminan conmigo, que lloran conmigo. Yo lucho por esos 35,000 adoptados que hoy no tienen voz.
Al sistema no le importamos, yo intenté quitarme la vida porque no aguantaba el dolor que llevaba, ahora entiendo que tenía un gran propósito en la vida. He conocido a otras personas que sí se quitaron la vida por el dolor profundo que sentían, por eso, nosotros como Colectivo Estamos Aquí, ayudamos a otros guatemaltecos adoptados a encontrar su identidad, su raíz, su historia.
Por eso creo, que el Estado y el CNA tienen que escuchar nuestra voz para aprender de los errores, para que la historia no se repita y las adopciones no terminen en un negocio.
¿Son 420 niños adoptables? Deben resolver la situación en Guatemala, no sacarlos a otro país. Me da miedo pensar ¿qué le puedo pasar a los niños con atención especial? Si un padre o madre adoptivo se frustra al no entender el idioma del niño, o no se pueden comunicar.
Nuestras Historias ¿De dónde provienen los esfuerzos para reencontrar a las personas adoptadas con sus familias?
Osmin Tobar: Debería ser responsabilidad del Estado, no de nosotros. Hay gente que se aprovecha y cobra demasiado dinero para ayudarnos a encontrar a nuestras familias, no debería ser así. Somos vulnerables porque queremos regresar y conocer nuestra historia.
Nuestras Historias: ¿Cómo se sintió con la presentación del documental “Fuimos Comprados”?
Osmin Tobar: Me sentí feliz, contento por mis papás, por sus luchas. También es importante porque ese documental ayudará a muchas personas a entender lo qué pasó.
¿Sabes quiénes no asistieron? no llegó el Consejo Nacional de Adopciones (CNA), el Ministerio Público (MP), la Secretaría de Bienestar Social (SBS), la Procuraduría General de la Nación (PGN). Es muy preocupante que ahora quieren realizar adopciones internacionales, pero no estaban -en la presentación del documental- que aborda el primer caso -de adopciones ilegales- que fue llevado hasta la CIDH.
Nuestras Historias: ¿Por qué cree que esas instituciones no asistieron a la presentación del documental?
Osmin Tobar: Por cobardes, ellos saben lo que hicieron. Nos robaron, nos mandaron al extranjero y podían disculparse, pero no lo hicieron. Por eso, yo voy a trabajar duro para que los adoptados sepan la verdad, conozcan su identidad, su historia.