El Juego del Calamar y los lobos depredadores de la Internet

¿Porque debes cuidar a tus hijos del juego del calamar y de los lobos depredadores de la Internet? Para iniciar es fundamental mencionar que el giro de 180 grados que sufrió la humanidad ante el repentino y letal surgimiento del Covid-19 nos hizo replantear totalmente nuestra forma de vida, obligándonos a estar cautivos en las cuatro paredes de nuestras casas, lo que parecía ser al principio una medida de “seguridad” mientras los gobiernos experimentaban como hacer frente a la amenaza más letal del siglo XXI.

Esto interrumpió abruptamente  la forma de vida de nuestra niñez que al día de hoy nos han demostrado ser  héroes y que poseen una extraordinaria capacidad de resiliencia ante ya los casi dos años de permanecer 24/7 “guardados, protegidos adentro de casa”, lo que les significó cortar de tajo la  relación con sus amigos y amigas, pasar de una interacción  dinámica social a un cuasi absoluto encierro, por no llamarle cautiverio, lo que naturalmente tiene grandes repercusiones psicológicas, de  comportamiento, estrés como de ansiedad entre otras afecciones.

El replanteamiento de su nueva forma de vida ha obligado a nuestra niñez a vivir la mayor parte del tiempo dentro del mundo virtual de la Internet al permanecer frente a un computador por lo menos 10 horas, en otros casos hasta 15 horas para continuar con los procesos educativos y de aprendizaje, sin tener en la mayoría de casos un tiempo para contactar con la naturaleza, jugar, y liberar todo el cúmulo de estrés que significa para los infantes el solo recordar aquel  tan anhelado recreo que a todos nos sirvió en su momento para poder tomar un respiro y continuar con la jornada educativa.

Ante esta realidad emerge y se ha potencializado una peligrosa amenaza la de los lobos depredadores de la Internet que han visto una ventana de oportunidad criminal ante el auge y uso exponencial de las plataformas informáticas por parte de nuestra niñez, explicándolo así; si antes el lobo informático asechaba a cien  bellas y lindas ovejas que jugaban a campo abierto hoy ese lobo depredador de la Internet ha colocado su objetivo en devorar a las más de un millón de  ovejas que juegan y no a campo abierto sino todas encerradas en cuatro paredes,  de la cuales posee la forma para ingresar y tomarlas por sorpresa, siempre y cuando el pastor, la madre y el padre de esas ovejas no les prevenga y las proteja debidamente.

Pero que debe hacer la madre, el padre, o quien esté al resguardo de nuestra niñez para proteger a su hijo a su hija de los depredadores del Internet, tener presente que la primera estrategia de los lobos depredadores informáticos es aprovechar el grado de temor que el niño o niña tienen hacia sus padres por el castigo que les espera si durante su tiempo de estudio en la web ingresan a juegos interactivos que les restan tiempo, les provocan distracción y desatención en las clases que reciben.

Este grado de temor es aprovechado por los lobos depredadores informáticos para crear un “pacto secreto de silencio” entre el niño o niña y su aparente “compañero” de juego, que en muchas ocasiones no es ningún compañero de juego afable como aparenta ser, sino es tan solo una máscara – identidad virtual, que esconde a un peligroso  criminal que busca cometer cualquier tipo de delito en contra de nuestra inocente niñez, aprovechando que no dirá nada a mamá o papá por temor a ser castigado.

Por ello es importante que los padres logren tener una apertura completa, confianza y consejos/ pláticas de información y prevención a sus hijos para explicarles y prevenirles de que en todo juego de la web existirá la posibilidad que un adulto de mal corazón;  aparente o finja ser un niño, niña, adolescente  y empiece a través de mensajes a  granjear su confianza pidiéndole guardar secretos o hacer cosas que papá y mamá no debe saber, y que esto es una señal que algo está mal que debe decirlo en casa y que por ello no habrá castigo sino atención, comprensión  y orientación para todos estar unidos. Solo así se logrará cortar esa perversa estrategia de los depredadores lobos informáticos que esperan usar el temor a un castigo como su principal arma criminal. Sin estar de más el control y chequeo permanente de que páginas y jugos de la web son consultados por nuestra niñez en los computadores que utilizan a diario.

Ahora abordemos desde la Criminología al juego del Calamar, tendencia en los últimos días en la plataforma de Netflix la cual trata de un juego interactivo personificado que se muestra en forma de serie si bien no se puede interactuar como participante directo en el mismo, si se muestra los capítulos secuencialmente de como todos los participantes van avanzando en cada capítulo, frases rectoras del juego, en el infierno no hay reglas, todos en esta sala están viviendo al límite con deudas que simplemente no pueden pagar, si me traicionas estas muerto, venimos aquí para matar a los demás son la parte introductoria del tráiler de la serie, la cual es de origen sur coreano basada en  juegos infantiles que suelen jugar la niñez en ese país, solo que con el agregado de fines mortales.

La agresiva propuesta que ha sido lanzada en referida plataforma debe llamar la atención y ocupar la reflexión de los padres, madres  y personas al cuidado de nuestra niñez, dado que la serie el juego del calamar tiene intrínsecos conceptos  que pueden “naturalizar” en la niñez las acciones como; eliminar, asesinar, traicionar cuando por una “justificada necesidad” deba hacerse, toda vez que durante el desarrollo del juego se plantea como justificación la apremiante necesidad de obtener dinero de ganar el premio mayor para poder mejorar la calidad de vida, salir de la pobreza y dar a la familia lo que se merece.

Esta conjugación de conceptos y acciones que se proponen y desarrollan dentro del juego del calamar, se torna perversa y peligrosa cuando es observada, captada por todo niño, niña y adolescente que esta desprotegido sin la orientación, advertencia y supervisión de sus padres o un adulto responsable, ya que ellos aun no poseen la capacidad intelectual de discernir claramente entre el bien o el mal, o que es ética y moralmente idóneo para transitar en la vida y convivir en sociedad.

Desde un enfoque criminológico nos preocupa que estas dinámicas, conceptos y “justificaciones” de violencia, asesinatos, mortandad expuestas en el juego, pudieran quedar posicionados en la mente de nuestra niñez como acciones naturales y necesarias cuando de alcanzar un objetivo se trate, o incidir en la personalidad o conductas violentas, tendencias suicidas o grados de agresividad cuando se trate de dirimir problemáticas que suelen surgir en convivencias infantiles, desordenes psicológicos, terrores nocturnos, ansiedad entre otros.

Por lo que no es el interés satanizar al juego del calamar, que según Netflix es  recomendado para mayores de 16 años, pero que atrae y está siendo vista por niñas y niños, por lo que merece nuestra atención y lanzar un grito de alerta para que todos nos enfoquemos y más a quienes tenemos a niñas, niños adolescentes a cargo para que no seamos sorprendidos y silenciosamente nuestros hijos, hijas y nuestra niñez se permeen de adoctrinamientos virtuales que podrían ser determinantes y dañinos en su formación y ocasionar consecuencias lamentables en ellos. Tomando en cuenta que la simple prohibición bajo amenaza o advertencia de castigo no serán la mejor propuesta para cuidarlos, sino será la reflexión en familia, la orientación y explicación del porque no es conveniente ver o participar en ese tipo de juegos lo que hará más efectiva la prevención y resguardo, debiéndoles proponer otras alternativas para su entretenimiento.

Ilusos seríamos de creer que las formas de protegerlos son las que en la década de los noventa incluso inicios del dos mil eran las acertadas, ver que no fumen, no vengan con olor a cigarro, que no se junten con personas ajenas a familia o de mal proceder, que no vean canales de cine porno, no; hoy los lobos depredadores de la Internet ingresan hasta la sala de estudio, al teléfono celular inteligente que esta en las manos de nuestra niñez, sin forzar una cerradura, sin que nuestro hijos salgan, estos lobos predadores de la Internet ingresan a casa y penetran directamente a la mente a la psique de ellos que sin apoyo, orientación, vigilancia y control familiar son totalmente vulnerables a infinidad de actos criminales que son planificados y ejecutados al otro lado del computador.

Por lo que la Política Criminal, comprendida esta como “La actitud que el Estado asume, ante el fenómeno del crimen” (Criminólogo, José Adolfo Reyes Calderón), debe replantearse específicamente en materia de Prevención del Delito, debe innovarse, no será con acciones aisladas y propias de la urbe, las cuales deben tomarse en cuenta pero que lejos están de ser las acertadas y suficientes con lo que  se logrará impactar en ese pilar tan fundamental para la seguridad y el  desarrollo social, sino mediante planteamientos integrales estratégicos que atiendan a la prevención de nuevas modus operandi y que tomen en cuenta  que ese gran mundo virtual que en tiempos de la pandemia del Covid-19 creció exponencialmente debe ser atendido, ya que así como hizo posible el poder continuar con los procesos educativos de nuestra niñez y adolescencia también se ha convertido en una de las principales rutas navegables por las que transitan miles de lobos predadores de la Internet que buscan dañar mediante diversos hechos delictivos a nuestro bien más preciado que son la niñez y adolescencia de Guatemala.  

Señalando también la imperante necesidad de que, dentro de la atención y protección a nuestra niñez y adolescencia de estos lobos depredadores de la Internet, el Congreso de la República debe dar prioridad a incluir o reformar el Código Penal guatemalteco Decreto ley 17-73 para incluir en su catálogo de delitos todos aquellos relacionados con crímenes cometido a través de la web, y que actualmente se cometen y no están tipificados puntualmente.

Mientras tanto ¡cuidemos a nuestros hijas e hijos de los lobos depredadores de la Internet!

Stu Velasco

Comisario General (PNC) en buen uso de su retiro. Experto en seguridad ciudadana, servir a Guatemala es mi ¡mayor pasión! Criminólogo y Criminalista (UMG). Magíster Artium en Estudios Estratégicos por la Universidad Rafael Landívar. M.A. en Seguridad Pública por la Universidad Galileo. Consultor en análisis estratégico, procesos de inteligencia, gerencia de crisis y administración de riesgos. Constructor de una mejor sociedad para nuestras futuras generaciones.