TEXTO Y FOTOS: ASIER VERA

El 8 de marzo se conmemoró el séptimo aniversario del incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, donde murieron 41 niñas y 15 resultaron heridas. Por primera vez desde la tragedia, varias de las sobrevivientes pudieron entrar de nuevo a las instalaciones del lugar del que intentaron huir el 7 de marzo de 2017 ante los abusos y malos tratos que sufrían. No obstante, no pudieron ingresar al aula en la que fueron encerradas ilegalmente y donde se produjo el fatídico incendio, dado que esa zona está restringida por la Fiscalía. Pese a ello, en un acto privado y restringido a la prensa, las sobrevivientes pudieron plantar un rosal a escasos metros del aula en recuerdo de sus 41 compañeras que fallecieron. “Todo está muy cambiado”, aseguró una de las adolescentes tras salir del antiguo Hogar Seguro, que desde el 2019 acoge el Centro Juvenil de Detención Provisional (CEJUDEP), también conocido como Casa Intermedia, destinada a adolescentes en conflicto con la ley penal.

Durante el acto celebrado frente a las instalaciones del edificio gestionado por la Secretaría de Bienestar Social, un religioso, que no quiso dar su nombre por seguridad, remarcó que “queremos hacer memoria” por las 56 víctimas, dado que “esta historia tan marcada habla mucho de nuestro comportamiento como seres humanos”. Así, lamentó que “nos cuesta ser sensibles ante esta realidad y esto nos desafía para cuidar la dignidad humana, especialmente, de los más vulnerables: los niños de Guatemala”. De este modo, remarcó que se debe buscar un “camino de salida para desenmascarar un sistema y a todos aquellos que entre comillas dicen que luchan por los derechos de los niños y niñas, pero es una farsa, porque aún se siguen ocultando grandes atropellos”. En este sentido, recordó que “no son animales, sino seres humanos a los que hay que acompañar”.

A continuación, llegaron en un bus varios familiares de las 41 niñas fallecidas, así como seis adolescentes que sobrevivieron a la tragedia, de las cuales tres leyeron un comunicado en nombre de todas las víctimas para recordar el “feroz incendio sucedido por el abandono, violencia y la indiferencia de los trabajadores del Estado durante el Gobierno de Jimmy Morales en 2017”.

“Queremos tener una vida digna, ser respetadas por la sociedad y no seguir siendo objeto de señalamientos como delincuentes”, recalcó Elba Alina Contreras, una de las sobrevivientes, quien recordó que “ninguna de nosotras tenía conflicto con la ley, sino que estábamos en el Hogar Seguro por vivir en un contexto de vulnerabilidad, pobreza extrema, ser acosadas por grupos delincuenciales, por secuestro, por ser a veces mal criadas con nuestra familia o porque alguien había abusado de nosotras”. Por este motivo, incidió en que “necesitábamos abrigo y protección y no violencia y castigo”.

Otra de las adolescentes que sobrevivió al incendio, Noemí Medrano, lamentó que “a alguna nos ha tocado vivir en lugares donde ningún ser humano debería vivir y hemos sido objeto de discriminación por haber estado en el Hogar y por tener cicatrices”. Por ello, aseguró que el 8 de marzo “no es un día de fiesta para nosotras”, teniendo en cuenta que el 7 de marzo de 2017 hubo una “denuncia” por parte de las niñas la jornada anterior al Día Internacional de la Mujer y “hoy estamos de luto recordándolas más que cualquier otro día”.

“AÚN NOS DUELE LA INDIFERENCIA”

El comunicado prosigue exigiendo “no más criminalización” y recordando que las sobrevivientes “somos mujeres fuertes y valientes que hemos sobrepasado tormentas y aquí estamos superando por nuestra cuenta el dolor que el incendio nos dejó”. Por otro lado, las adolescentes denuncian que “el Gobierno de Jimmy Morales se comprometió a restituir nuestros derechos, pero no lo hizo a pesar de que él mismo llamó la noche del 7 de marzo para que más policías llegaran a violentarnos”. Asimismo, exigieron que se ponga fin a su criminalización: “basta ya de jugar con nuestra mente para hacernos creer y hasta decir que fuimos nosotras mismas las que buscamos la muerte incendiando el aula. Estamos convencidas de que eso es falso y aún nos duele la indiferencia”.

En este contexto, exigieron justicia porque “somos 56 niñas que nos tuvieron en una habitación de abandono y castigo y con violencia nos encerraron inhumanamente”. Por ello, esperaron que la jueza del Tribunal Séptimo Penal, Ingrid Vanessa Cifuentes, que está enjuiciando a ocho de los doce funcionarios sindicados en el Caso Hogar Seguro, “tome en cuenta que fue una violencia masiva hacia 56 niñas y que pudo ser diferente, pero hubo negligencia y maldad en el hecho”. Finalmente, reclamaron que “se transformen las condiciones de la niñez y juventud que está en los hogares estatales”.

‘No fue el fuego, fue el Estado’ y ‘Jimmy Morales a los tribunales’ fueron algunos de los lemas que corearon las familias y las sobrevivientes frente al Hogar Seguro, donde colocaron fotos con los nombres de las 41 niñas fallecidas. En este sentido, Ada Valenzuela, del Colectivo Las Libélulas, preguntó si “queremos preso a quien dio la orden”, a lo que las personas que asistieron al acto respondieron con un rotundo “sí”.  De este modo, resaltó que “no vamos a descansar hasta encontrar no solo la justicia en los tribunales, sino la justicia social en las calles, hasta reivindicar la memoria de todas”. Al mismo tiempo, indicó que el pueblo de Guatemala no debe olvidar que “este Estado encerró y quemó a las niñas y no vamos a dejar de recordarlo, pase el gobierno que pase, porque no queremos que se vuelva a repetir”.

“HERIDA DE NACIÓN”

Por su parte, el Subsecretario de Reinserción y Resocialización de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal de la Secretaría de Bienestar Social (SBS), Carlos Menchú, fue el encargado de acompañar a las sobrevivientes al interior del antiguo Hogar Seguro. Antes de ingresar con ellas, consideró que la tragedia es una “herida de nación que está empezando a cicatrizar”, si bien precisó que es una “muestra indeleble de lo que no debe suceder”. Por este motivo, recalcó que, desde la SBS, “estamos trabajando todos los días para que un suceso así no vuelva a pasar jamás”. Tras reconocer que es una “alta responsabilidad” abrir las puertas del antiguo Hogar Seguro a las familias y sobrevivientes, Menchú defendió que el objetivo es que este proceso “empiece a cerrar su ciclo, pero no de olvido, sino de dignificación hacia ustedes”.

Tras permanecer casi una hora en el interior de las instalaciones, se repartieron 41 globos blancos para lanzarlos al cielo en memoria de las fallecidas. Previamente, dos de las sobrevivientes, Noemí Medrano y Cinthia Paola Morales, interpretaron a capela la canción ‘Confieso’ de Kany García en memoria de sus compañeras que perecieron en el incendio. A continuación, lanzaron los globos mientras gritaban ‘No eran calladitas, eso no les gustó, exigieron sus derechos y el Estado las quemó’. “Vuelen, que aquí estamos y vamos a seguir luchando. “Las amo”, gritó una familiar de una de las niñas fallecidas.

Seguidamente, Dolores Hernández, abuela de una de las niñas fallecidas en el incendio, entregó a un representante de los Bomberos Voluntarios, David Cajas, un reconocimiento por la labor que realizaron el 8 de marzo de 2017, cuando trasladaron a las heridas a los hospitales San Juan de Dios y Roosevelt, donde muchas de ellas murieron a consecuencia de las graves quemaduras. “En el nombre de todas las madres y las niñas que fallecieron les entregamos con todo corazón este humilde reconocimiento por la ardua labor que hicieron hacia nuestras hijas”, aseguró.

Por su parte, Cajas señaló que las autoridades de los Bomberos Voluntarios, “institución que cuenta con 134 compañías al servicio de la población, van a estar complacidas de este reconocimiento”, si bien resaltó que “nosotros nos sentimos más que pagados con el simple hecho de que ustedes vengan y nos digan muchas gracias, un apretón de manos y Dios les bendiga”.

Al finalizar el acto, las familias y las sobrevivientes se dirigieron al Palacio Nacional, donde entregaron un girasol, que representa la lucha y resiliencia de las niñas, al presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, la vicepresidenta, Karim Herrera, y la primera dama, Lucrecia Peinado, quienes presidían los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Se trató de la primera vez que un mandatario del país centroamericano tuvo un encuentro directo con las niñas que sobrevivieron al incendio.

Durante su discurso, Peinado recordó que el 8 de marzo se ha convertido en un día “agridulce”, tras presenciar “atónitos” hace siete años la tragedia del albergue Hogar Seguro Virgen de la Asunción, donde las adolescentes “debían haber estado resguardadas y protegidas por el Estado”. Subrayó que “hemos heredado la responsabilidad de responder justa y decididamente por aquella tragedia dando las respuestas largamente esperadas y merecidas a las demandas para que la verdad de lo ocurrido ese trágico día sea finalmente expuesta y para que el derecho a la justicia sea satisfecho y suceda lo que se conoce como reparación digna para las 15 sobrevivientes y las familias de las 41 víctimas mortales de tal atrocidad”.

La esposa del presidente de Guatemala recordó que ya no podemos ser ese país que no protege a las mujeres, ni esa sociedad que olvida, relega y violenta a las niñas, adolescentes y mujeres y que finalmente las culpabiliza”. Por este motivo, dijo que “no vamos a olvidar a las adolescentes del Hogar Seguro”, por lo que “cada 8 de marzo y cada día las tendremos presentes, porque la protección de las niñas, adolescentes y demás mujeres debe ser real, efectiva y evidente”. De esta manera, se comprometió a que el Gobierno actual hará todo lo que esté en sus manos para “dar respuestas concretas y construir las bases fundamentales que garanticen la no repetición de tragedias como la de aquel nefasto 8 de marzo, porque no debemos ni vamos a permitir otro incidente como aquel incendio”.

Peinado indicó que las familias han demandado del Estado “lo mínimo: una reparación digna que, aunque jamás les devolverá la vida y la salud de sus hijas, hermanas o nietas, resarcirá o compensará a quienes sobrevivieron”. Así, defendió que el Estado “reconozca con hechos el dolor que las familias y las sobrevivientes han vivido” a través de “demandas simbólicas, pero tangibles, como poner los nombres de las niñas en las escuelas o construir un monumento que se convierta en un sitio visible de esta memoria”.

Por su parte, Bernardo Arévalo destacó que el principio del compromiso de su Gobierno consiste en “reconocer las fallas que como Estado se han tenido hacia las mujeres, las niñas y las adolescentes durante cientos de años. Por eso, ese mismo 8 de marzo, pidió una disculpa pública en nombre del Estado a la familia de Claudina Isabel Velásquez Paiz, quien fue asesinada en 2005 cuando tenía 19 años, víctima “como tantas otras en este país de la violencia de género”. “Trabajaremos para que estos hechos no se repitan nunca más”, se comprometió Arévalo.

Cuando finalizaba el acto, la maestra de ceremonias anunció que se iba a romper el protocolo para dar participación a las niñas sobrevivientes del Hogar Seguro. Una de ellas, Noemí Medrano, interpretó una canción, titulada ‘Justicia’, cuya letra recordaba que “no somos delincuentes, no somos criminales. Piénsalo dos veces antes de que nos señales”. En un momento de la canción, llegó a afirmar que ‘Jimmy (Morales) recordate que las niñas no se queman. Tenés que responder por las sobrevivientes, también por las niñas que ahora están ausentes, no que tan valiente, sos un delincuente”. La adolescente prosiguió asegurando que “la cárcel para vos ya no es suficiente. Escucha esta canción que esto es para vos y todos aquellos que cometen corrupción”.

Mientras, otra de las sobrevivientes, Elba Alina Contreras, leyó dos poemas escritos por ella, titulados ‘Mujer fuerte y valiente’ y ‘Mi todo’: “Me va a doler, pero las heridas sanan y aprenderé a vivir con cicatrices porque gracias a cada cosa vivida, hoy soy quien soy”, aseguró en uno de ellos. Por otro lado, recalcó que “nunca voy a olvidar a mis 41 compañeras que solamente por reclamar nuestros derechos hoy estamos celebrando siete años de los cuales ellas nos faltan”.

“NO HEMOS BAJADO LA GUARDIA”

El acto concluyó con la lectura del comunicado a cargo de Dacia Ramírez, madre de Ashley Gabriela Méndez Ramírez, una de las 41 víctimas mortales del incendio. Tras leerlo, se dirigió directamente a Bernardo Arévalo para explicarle que “venimos acá por justicia, ya que en siete años nos han dejado en el abandono” con un proceso judicial que ha sido “muy difícil”, mientras que los gobiernos anteriores “no nos dieron apoyo”.

Ramírez agradeció que el actual Gobierno quiera “reparar ese daño y ese dolor tan grande que nos causaron porque no era la manera de que todas esas niñas sufrieran así”. Por ello, pidió al presidente, “en nombre de todas las niñas, que nos ayude a que se haga justicia y que a toda esa gente que está bajo proceso les caiga todo el peso de la ley”. En este sentido, sostuvo que “no puede ser que este caso de alto impacto se quede impune o que ellos tengan privilegios cuando ellos han sido los mayores responsables de tantas niñas que en su momento sufrieron vejámenes y que todo el mundo las incriminó cuando ellas estaban bajo abrigo y protección”.

Fue más allá al pedir a Arévalo que “nos dé por escrito” un compromiso de que “usted nos va a ayudar, no nos deje en el aire y nos apoye con instituciones que nos den justicia”. Asimismo, manifestó que las familias de las víctimas “no hemos bajado la guardia y no nos vamos a dejar vencer”, por lo que resaltó que “vamos a llegar hasta el último momento para que todas esas personas paguen con todo el peso de la ley porque es lo único que nos va a dejar con tranquilidad, aunque no nos devuelvan más a nuestras hijas”.